La idea de que uno puede tener sobrepeso u obesidad pero aún así estar sano (si factores como el azúcar en la sangre, la presión arterial o los niveles de colesterol son normales) es un mito, asegura un nuevo estudio, y por tanto ese mensaje debería cambiar.

Los kilos de más pueden aumentar el riesgo de enfermedad coronaria hasta en un 28%, incluso si tus otros resultados parecen normales, refutando la noción de que la gente puede estar “gorda pero en forma”.

“Concluimos que no hay tal cosa como ser un gordito sano. Estás en mayor riesgo de presentar cardiopatías”, dijo Camille Lassale, epidemióloga de la Escuela de Salud Pública del Imperial College London, quien dirigió la investigación.

Estudios anteriores habían encontrado que algunas personas obesas o con sobrepeso no tienen los problemas de salud relacionados a menudo con el peso excesivo, como la presión arterial alta o signos de grasa en la sangre que pudieran obstruir las arterias, clasificándolos como “metabólicamente sanos”.

Pero estudios más recientes han refutado esta creencia, mostrando que las personas con exceso de peso todavía tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedad cardíaca que aquellos con un peso normal.

El último estudio, publicado a mediados de agosto en la revista médica European Heart Journal, confirma esta postura.

El riesgo aumenta con el exceso de masa corporal

El equipo de Lassale realizó el estudio más grande hasta la fecha sobre el impacto en la salud del corazón cuando las personas tienen sobrepeso u obesidad, y también cuando no son metabólicamente sanas, es decir, presentan presión arterial, azúcar en la sangre y triglicéridos elevados, así como gran circunferencia de cintura o tienen niveles reducidos de colesterol “bueno” o HDL, que el cuerpo necesita.

Estos factores se combinan para causar el síndrome metabólico, que aumenta el riesgo de varios padecimientos relacionadas con el corazón, incluyendo enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

El equipo utilizó datos de más de 7,600 adultos que experimentaron cardiopatía coronaria (cuando las arterias coronarias están bloqueadas y pueden causar un infarto) y los clasificó por su índice de masa corporal (IMC), así como por su salud metabólica. También usaron datos de 10,000 controles sanos para representar la salud general de la población que se muestreaba.

Las muestras se obtuvieron de la más amplia investigación prospectiva europea sobre cáncer y nutrición, que contiene datos de más de medio millón de personas en 10 países europeos. Las personas dentro de las muestras se separaron primero en dos grupos, saludables y no saludables, dependiendo de si tenían tres o más indicadores de no ser metabólicamente sanos, luego fueron separadas en función del IMC para clasificarlas en peso normal, sobrepeso u obesidad.

El IMC es la relación entre el peso y la estatura, un IMC de 25 a 29.9 es considerado sobrepeso y más de 30 obesidad.

Aquellos en el grupo metabólicamente enfermo corrían mayor riesgo de enfermedad coronaria, las personas obesas metabólicamente enfermas tenían el riesgo más alto.

Sin embargo, cuando los investigadores buscaron dentro del grupo clasificado como “metabólicamente sano” (sin factores de riesgo como alta glucosa en sangre), encontraron que dentro de este grupo aparentemente saludable, las personas que tenían sobrepeso u obesidad tenían un mayor riesgo de enfermedades del corazón que las personas de peso normal: 26% mayor riesgo en los que tenían sobrepeso y 28% mayor riesgo en los que eran obesos.

“Incluso si estás clasificado como metabólicamente sano, el exceso de peso se asoció con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca”, advirtió Lassale. “Es otro ladrillo en el muro de la evidencia de que no existe el sobrepeso sano”.

El riesgo es mucho mayor en el grupo “metabólicamente enfermo”, agregó Lassale, pero destacó la necesidad de que aquellos que no presentan señales como presión arterial alta no se duerman en sus laureles. “(Ellos) parecen estar en un riesgo intermedio”, dijo. “Vimos que desarrollaron (más) ataques al corazón”.

Con todo, los investigadores reconocen que no pueden decir con certeza por qué los que llevan peso extra presentaron más enfermedades del corazón.

Sano ahora, enfermo después

El estudio europeo más amplio del que se obtuvieron estos datos recogió únicamente información como el IMC, la presión arterial y el azúcar en la sangre al inicio del estudio. Durante los 12 años siguientes a la recolección de estos datos, se realizó un seguimiento de las personas para determinar si habían experimentado algún tipo de enfermedad coronaria, como un infarto.

“No pudimos monitorear la evolución de su salud metabólica”, dijo Lassale. “Probablemente siguieron siendo metabólicamente enfermos”.

Lo que la epidemióloga sí sabe, es que esto enfatiza aún más la necesidad de prevenir la creciente epidemia de obesidad.

“Esto refuerza el hecho de que la obesidad en sí misma es un factor de riesgo”, dijo. “Los profesionales de la salud deben hacer todo lo posible para asesorar sobre los cambios en el estilo de vida independientemente de estos factores metabólicos”. Pues es probable que estos factores se vuelvan anormales si no se controla el peso, agregó.

“Este estudio proporciona evidencia sólida de que no existe la ‘obesidad saludable’”, dijo por su parte Metin Avkiran, director médico asociado de la British Heart Foundation, que no participó en el estudio. “El mensaje aquí es que mantener un peso corporal saludable es un paso clave para mantener un corazón sano”.

En opinión de Nick Finer, profesor clínico honorario de la University College London, el estudio “apoya la necesidad cada vez más urgente de que gobiernos, autoridades locales, órganos de salud pública y personas atajen seriamente los problemas detrás de los actuales niveles de sobrepeso y obesidad”.