Inicio Opinion Adiós al más grande de Valledupar y el Cesar

Adiós al más grande de Valledupar y el Cesar

Hoy cuando  muy temprano me enteré de la triste partida del más grande hijo ilustre de Valledupar y el Cesar,  el abogado, escritor y soñador, Aníbal Rafael Martínez Zuleta al descanso eterno, sentí que se me arrugó el alma, que mi corazón tembló conmocionado.

No sólo fue el entrañable amigo, sino ese ser humano que siempre estuvo dispuesto a ofrecernos a todos quienes tuvimos el privilegio de compartir con él una sincera amistad, el consejo de un hermano, de un padre, de un visionario que pretendió desde su intelecto legarnos una sociedad incluyente, una sociedad educada, con su salud protegida, con los derechos fundamentales garantizados y respetados  y por supuesto, con una Región Caribe unida por los intereses que comparten los departamentos del Cesar, el Magdalena y La Guajira.

Aníbal Rafael Martínez Zuleta no sólo fue para mí el esplendido dirigente político que transformó la forma de ejercer la política tradicional que avasalló por mucho tiempo al pueblo, sino el líder que desde sus primeros pasos en esa gesta empeñada para sacar del dominio indolente de esa vieja clase regente, se convirtió en el libertador que libró batallas a su manera.

Con su intelecto, su talante y su ferviente deseo de lograr que los más pobres, cuna de la que nunca renegó sino que se enorgulleció por pertenecer al linaje humilde, honrado pero rebelde frente a las injusticias que perduran en contra de los hombres y mujeres vulnerables del Cesar y Colombia.

Nadie podrá desconocer las luchas libradas por este ilustre Cañaguatero para sitiarse de logros alcanzados con su tenacidad profesional hasta encumbrarse en la cúspide, desde donde orientó a jóvenes y adultos que le seguimos por muchos años hasta hoy, cuando se nos fue a la eternidad seguramente a continuar desde allí su lucha por la reivindicación de los más pobres.

Dentro de las tantas facetas de ‘El Negro Grande del Cañaguate’, puedo destacar que además de defender su clase, de cuidar las tradiciones y de propender por la unión de los pueblos del ‘País Vallenato’ que tienen en común sus riquezas naturales, también fue un férreo defensor del “control anterior” a las contrataciones estatales.

Dicha posición la fijó desde su paso por la Contraloría General de la República, ente de control al que accedió en dos oportunidades consecutivas, alegando con evidentes convicciones suyas de lo nocivo que resulta el “control posterior”.

Indudablemente con la partida del Aníbal  Rafael Martínez Zuleta hemos perdido un insigne baluarte de la vida pública nacional, quien nos deja grandes legados en su paso por la vida terrenal, legados que invito mantener como la herencia insoslayable a todas las generaciones futuras.

Con lágrimas en mis ojos, con el alma confundida, mi corazón entristecido y con la imagen del más grande hombre de estirpe negra de nuestra Provincia Colombiana en mi mente.

Su amigo, admirador y su confidente contertulio,

Crispín Eduardo Rodríguez Pinedo, compositor y periodista.   

Artículo anteriorFalleció el vallenato ilustre, Aníbal Martínez
Artículo siguienteEl dolor por la triste partida de ‘El Guardián del río Guatapurí’

Comments are closed.