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La misma monserga

Por Pedro Perales Téllez

Repasando la historia vieja y la historia nueva, encuentro que entre lo que dicen los vetustos reaccionarios de ayer y de hoy sobre Cuba y Venezuela no tiene diferencias.  La única diferencia, esa sí evidente, es que Cubita la bella no posee las riquezas que posee Venezuela, por lo que lo que vaticinan esos reaccionarios impúdicos, pensando con el deseo, sobre que la patria del libertador va hacia la catástrofe no es más que una mentira, tan  grande como una catedral gótica.

Lo que sí parece cierto es que Venezuela va a dejar de ser un paraíso del consumismo irracional, típico del neoliberalismo salvaje, que en otros tiempos, como dice en la canción de “Cheo” García, la insaciable oligarquía y la arribista clase media venezolanas tomaba los reales y se iban a comprar corotos a Nueva York y Curazao pues no les satisfacía lo que producía Venezuela.

Algún columnista, escondiendo la realidad de estos países, azotados por la pobreza, la inseguridad, la corrupción y la exclusión social,  como producto del más injusto modelo económico y político impuesto unas horas después de muerto Simón Bolívar,  comentaba perversamente diciendo que los mejores presidentes que ha tenido Colombia son Chávez y Maduro.

Sustenta su deleznable teoría a partir de la desbandada que han provocado algunas medidas económicas promulgadas en la vecina república en ciertas minorías opulentas que han tomado como destino nuestro país. Minorías que no están dispuestas a comprometerse con una Venezuela más justa y equitativa y que de hecho no representan al venezolano honesto y trabajador auténtico.

Resulta que así ocurrió en Cuba después de la Revolución y cuando Castro les hizo ver a los que históricamente habían detentado el poder que la cosa no se trataba de cambiarlo todo para que todo siguiera igual. Y sí, miles, tal vez millones, se largaron para Miami, a conspirar desde allí al lado de USA y a engordar los capitales que sacaron de la isla, muchos obtenidos ilegalmente. Pero en Cuba se quedó el cubano de a pie. El populacho y la plebe, como llaman a los millones de venezolanos que han visto en la Revolución bolivariana al Cristo redentor, los emigrantes de hoy.

Y con esos cubanos, ajenos a la opulencia, Cuba se ha erigido en uno de los países decentes, digno y soberano de América, al que le sobran profesionales dispuestos a solidarizarse con cualquier país que lo necesite. Y así va a ser Venezuela, aún con un posible bloqueo.

Lo que no permitiremos los colombianos es que desde aquí los nuevos “exiliados” nos vuelvan otra Miami. Al menos así acaba de quedar sentado con los  Saleh y compañía, incluyendo en esta una minoría colombiana.

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